¿Sabes cuáles son los errores más comunes al diseñar un PLV? Diseñar un expositor o un display para el punto de venta es mucho más que crear un soporte bonito. Es hablarle al cliente en el momento justo, en el lugar adecuado… y con el mensaje correcto. Pero, a veces, en ese proceso de diseño se comenten errores que pueden echar a perder el esfuerzo.
Hoy queremos repasar algunos de los fallos más habituales. Porque evitarlos marca la diferencia entre un PLV que funciona y uno que pasa desapercibido.
El “quiero contarlo todo”
Cuando una marca tiene muchas cosas que decir, es fácil caer en la tentación de recargar el diseño. Demasiado texto, demasiadas imágenes, demasiadas llamadas a la acción. ¿El resultado? El cliente no sabe dónde mirar y, al final, no mira nada.
El PLV debe ser un mensaje visual rápido y directo. Piensa en una frase breve, un beneficio claro o una imagen potente. Eso es lo que capta la atención. El resto, sobra.
Olvidar la parte práctica
Hay expositores espectaculares… que luego nadie sabe montar o que no encajan bien en el espacio previsto. El diseño no es solo una cuestión estética, también es técnica. Un buen PLV debe ser fácil de transportar, sencillo de montar y seguro para el entorno donde se coloca.
En Mada Tuta siempre decimos lo mismo: un expositor que no se puede usar, no sirve. Por eso en cada proyecto buscamos el equilibrio entre creatividad y funcionalidad.
No tener en cuenta al producto
Otro de los errores más comunes al diseñar un PLV es idear primero el expositor y luego intentar encajar el producto a la fuerza. Pero es justo al revés. El PLV debe nacer pensado para el producto: su tamaño, su peso, su forma y cómo se va a presentar.
Si el producto queda descolocado, se cae o no se ve bien, el cliente perderá el interés en segundos. Y no queremos eso.
Romper con la imagen de marca
El PLV debe ser reconocible. Si usas otros colores, otras fuentes o un diseño que no encaja con la identidad visual de la empresa, el cliente no relacionará el expositor con la marca. Y eso es un problema.
Un buen PLV refuerza la marca, no la confunde.
Diseñar un PLV es diseñar una experiencia
En Mada Tuta sabemos que un expositor no es solo un soporte: es un diálogo visual con el cliente. Por eso cuidamos cada detalle, desde el primer boceto hasta el montaje final. Porque cuando el diseño se hace bien, el resultado se nota.
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